El brigada misterioso

Durante una calurosa tarde en Viella, el vent d’Espanya achicharra las sudorosas cabezas de los que se estrujan los sesos frente a un grifo estopeado. Díaz Durillo es el veterano fontanero encargado de acoplar una manguera a aquel glorioso elemento. Los manguitos y los machones se retuercen y se enroscan formando un engendro formidable. La llaga Collar le echa una mano a Durillo en lo que puede. Un conejo hace de comparsa y se encuentra de plantón en plena solanera. Llega el brigada. -Durillo, ¿cómo va ese grifo? -Ya se puede abrir, mi brigada. -¿Pues qué polla esperas para ponerle la manguera? -Es que la manguera que compramos el otro día ya está puesta en la cuadra, y no tenemos más. -¡A ver, tú! (señalando al conejo) -¿Sabes dónde está la ferretería? … pues vete y le dices al tío que te venda una manguera como la que le compré el otro día. -¡A la orden, mi brigada! … Vuelve el conejo con la manguera, sudando a gota gorda. -¿Pero qué polla es esta manguera? ¿Cuanto te ha cobrado? ¡Y una polla! ¡Ahora mismo te coges la manguera y te vuelves, y le dices que el brigada quiere una manguera como la del otro día, que esta es muy cara! El conejo agarra la manguera y se larga. Otro maldito kilómetro andando hasta la ferretería. El brigada, Durillo y Collar siguen contemplando el grifo. Pasa media hora. ¡Qué calor! Vuelve el conejo con la misma manguera (la cara) -¡A la orden, mi brigada! Que dice el de la ferretería que de la que le vendió el otro día ya no le queda, que se quede con esta, que es mejor. -¡Pero a mí qué polla me importa que sea mejor. Lo que yo quiero es una manguera que no me cueste un ojo de la cara! ¡A ver qué polla pasa aquí! Te vuelves a la ferretería y le dices que se quede con la manguera y que te devuelva el dinero….! Otro viaje …¡Qué calor! -¡Mi brigada, que dice que no me devuelve el dinero, que cuando reciba la otra manguera se la cambia … -¡Pero qué polla! Te vuelves a la ferretería con la manguera y le dices de mi parte que … no, déjalo que eso ya se lo diré yo ¡qué polla, que me va a oir! ¡Se la llevas y que se la quede, que mañana voy yo. ¡Qué polla! ¡Pobre conejo, lo que sudó! Mientras tanto los demás mirábamos el grifo que era una hermosa maravilla de la ingeniería. Una tarde de verano en Viella ¡Qué calor hacía, leñe!

Una mañana cualquiera en la cocina, donde siempre hay una actividad febril. Matamala tiene entre manos una batidora gigante y le enseña al brigada su última creación. El brigada le mira con cara de guasa y grita -¡Matamala! ¿Pero qué polla de gazpacho es esto? ¡Parece como si en el perolo hubiese vomitado un borracho que había comido ensalada! Al final el gazpacho se arregló y quedó bien, pero sobró por un tubo. No sé qué le pasó a la gente que no se lo comió. Quizás fuera debido a algún rumor que filtró alguien que estaba por allí. Por cierto, Matamala guisa muy bien, como quedó acreditado en el periodo que pasó en la cocina debido a una lesión. ¡Qué polla!

14 comentarios en “El brigada misterioso

  1. Por cierto se me olvidaba. En la idea de la cantina virtual, podríamos poner fotos de los animales curiosos que tengamos (como el Halcón Peregríno de mi cuñado o el Guacamayo de Angel) a modo de la cantina comedor que teníamos en Viella, que estaba llena de animalitos disecados. ( ¡¡Que pesao es este encargado!! ¡¡QUE YA VOY!!)

    En fin, pensadlo y ya me direis algo ¿Vale?

    Saludos.

  2. Me encanta reirme con todos y de todo (de todo, todo, hasta cuento chistes en los funerales, como en el de mis padres), Creo que la risa es la mejor medicina contra la depresión y el remedio contra el mal humor y los disparates de la vida cotidiana.

    Si no te ries, acabas amargado y amargando a los demas, pero eso si sin hacer escarnio de nada ni de nadie. Hay que hacer de las situaciones difíciles de la vida un chiste, pero sin dejar de ser responsable y afrontando los problemas con determinación y arrojo y cuando ya estan solucionados seguro que te ries de ellos.

    En fin compañeros, creo que soy un poco pesado (es uno de mis muchos defectos) pero que narices yo me lo paso bien y no hago daño a nadie je je je.

    Os dejo que ya me llaman para currar.

    Un saludo sonriente.

  3. Efectivamente Carlos, con estas bromas nos reíamos todos (incluso el interfecto) y no haciamos mal a nadie, ni había humillaciones ni nada parecido.
    De eso si me declaro culpable, de reirme hasta más no poder con mis conejos, de echo si os fijais bien en mis fotos, veréis que en casi todas salgo con conejos mios y en muy pocas con los veteranos. No sería tan malo despues de todo ¿no os parace?.
    Pero eso si solo fué durante el primer mes de estancia de los conejos, luego decídí ser un compañero más y las bromas se las gastaba tanto a conejos como a veteranos.

  4. Son antiguas bromas militares…

    Como enviar al novato a buscar las bobinas de “cable hertziano” o la llave del campo de maniobras (aunque ahora no sería raro pues casi todos están vallados y con cancela)

  5. Lo de la manguera Gonzalo, me recuerda a la broma que le gastaba yo a mis conejos.
    Les mandaba a la residencia a pedirle al sargento la llave del cuarto de “almacigas” y el sargento le mandaba a freir porras claro está, cuando volvía y me decía que no se las había dado, yo le mandaba a pedirselas al otro sargento, hasta que al final le mandaba a uno de los tenientes que encima le metia dos dias por “Gilipollas” ja ja ja

    Un saludo compi.

  6. Seguro que lo llevabas detrás cuando subías a por la piltra, con las manos a la espalda y repitiendo eso de -”¡Pinito, cabo Pinito, …”. Parece como si lo estuviera viendo en una película. Me dan ganas de abrir una página en el blog que se llame “El rincón del púa”, para meter allí un rato al brigada (simbólicamente y de buen rollete, claro).

  7. La última “putada” me la hicieron cuando faltaba poco para licenciarme. Salía de guardia, y en la noche de retén, me voy a la cama y… estooo ¡me han volado la cama! No sé quien sería el miserable que osó quitarle la cama al estigma del cuartel, sólo Hércules tenía más mili que yo, y era imposible que el can se hubiese llevado la piltra a la caseta. Y es que había desaparecido, lo juro. Ni rastro de colchón, ni mantas, ni nada. Me quedé cavilando si debería montar en cólera, despertar a toda la compañía y empezar a mandar flexiones a diestro y siniestro. Pero ya sabéis que a los abuelos la edad les dulcifica el carácter, y preferí reírme un poco mientras me maravillaba del valor de los que así me afrentaban. “Estos muchachos…” pensé. Así que ni corto ni perezoso, me fui a la nave pistola, donde me proveí de colchón y almohada. Hice la cama con un juego de sábanas de mi taquilla, y con una manta y colcha que no sé en dónde arramplé. Mientras me iba durmiendo, no dejaba de preguntarme qué habría sido de mi cama, al tiempo que me las prometía muy felices, pues la cama debería aparecer en algún sitio, y alguien debería responder de ello (naturalmente, yo no diría ni pío, yo ya tenía mi cama en su sitio, así que la venganza estaba servida). Y vaya si apareció.
    Al día siguiente, antes de fajina, me llama el brigada Polla:
    -“Cabo, polla, ¿qué hacía tu cama en la biblioteca esta mañana?
    -“Eeeeh, ¿qué me dice, mi brigada, si he estado encima de ella toda la noche en mi camareta, y acabo de verla en su sitio hace un ratito?
    -(entre risas) Pino, polla, no me mientas, polla, que te meto un puro que se te cae la polla…¡será conejo el cabo polla? Arregla esa polla inmediatamente, o te meto cuatro días, polla.
    -“¡Pero mi brigada, yo le juro qu…”
    -“¡Pinito, cabo Pinito, polla, arrea, que te voy a tirar por donde se cayó la cabra, polla!
    Y no me quedó más remedio que ir a “arreglar esa polla”. Aún me sigo preguntando cómo se enteró el brigada de que esa cama era mía. No me cuadra que nadie se chivase… entonces.. ¿Qué tuvo que ver el brigada Polla con ese encamado asunto?
    ¡Maldición, si le pillo…repolla!

  8. Si que sabía el brigada. Sabía que estaba rodeado de chavales de veintitantos años y que había que darles una de cal y otra de arena. Fíjate cuantas simpáticas anécdotas ha propiciado, lo cual demuestra que es una excelente persona.

  9. Si el brigada nos pilla de cachondeo a lo mejor le tenemos que pagar unos pacharenes, cosa que haría con mucho gusto, ya que tengo un grato recuerdo de él. Podríamos aprovechar para hacerle endoso pleno de los que nos debe Artigas, sin gastos y no a la orden, con lo cual se hace apertura solemne del mercado negro virtual de pacharanes en la página esta, que ya era hora.
    (¡Joderrrr …. qué púa soy…. es que me doy miedo a mí mismo!).

  10. ¡Polla, Collar, es te personaje me suena! Como nos pille choteándonos, nos tira por donde se calló la cabra, ¡Qué polla!

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