Esquiadores Españoles en la IIGM. La Hazaña de Ilmen.

Carlos, quizá no sepas que hubo un africano, como tú que hizo el viaje inverso, de regulares a esquiadores. En el museo del Tercio de Regulares hay un rinconcito dedicado a la memoria del capitán Ordás.

Recuerdo una mañana en el Cap de Baquería, bajo una ventisca de espanto, y el mercurio marcando -27. No era sólo el uniforme empapado de sudor tras una larga foqueada desde Verte lo que se me congeló. Mientras intentaba desesperadamente  cambiar a posición de descenso las heladas fijaciones, me sentí uno de los seres más desvalidos y desgraciados de la Tierra. Por eso, no puedo dejar de acordarme de la hazaña de los esquiadores de Ilmen…

En enero de 1942, unos 500 soldados de la 290 División alemana quedaron cercados por el 71 Batallón de Esquiadores soviéticos en la aldea de Vswad, al sur del lago Ilmen, en el óblast de Nóvgorod. El mando alemán solicitó a la 250 División Española de Voluntarios de Muñoz Grandes, que ayudase a romper el cerco de la guarnición sitiada. La unidad elegida es la Compañía de Esquiadores del capitán Ordás, quien pregunta “¿Cómo se porta la guarnición de Vswad?” “Muy valientemente” —es contestado— y entonces decimos: Se hará lo que se pueda y más de lo que se pueda.”

En la mañana del 10 de enero, los 206 hombres y 35 trineos de la compañía de esquiadores, a 30 Km. de los sitiados, se pone en movimiento. 30 kilómetros de hielo agrietado, de bañeras y muros de hielo, bajo una infernal ventisca y temperaturas inferiores a los -50º.

Ordás, reunido con los tenientes Otero, Castañer, Porta, García y Santiago, había estimado que la travesía del lago habría que hacerla en 8 horas. Llevaban provisiones para tres días, y había aumentado su potencia de fuego con 9 fusiles automáticos.

El generador de radio se congela continuamente, y la primera noticia que tienen de la columna de socorro es a las pocas horas de la partida, con el regreso de un trineo con 3 congelados, informándose así que la marcha es durísima y la progresión penosa en extremo. Tras 24 horas de calvario en el infierno, helado, los esquiadores españoles llegan a Ustrika, donde entran en contacto con las fuerzas de la 290 alemana y de la 81 letona. 24 horas que han dejado un saldo terrorífico: 102 bajas por congelación, 18 de ellas muy graves, y 30 trineos perdidos. Ordás comunica con Muñoz Grandes: “Después de salvar seis grandes barreras de hielo y cruzar grietas, con agua hasta la cintura, hemos llegado a Ustrika.” “Sé de vuestros esfuerzos durante la ardua marcha… La guarnición de Vsvad resiste aún. Debéis socorrerla cueste lo que cueste, incluso si todos vosotros os heláis en el lago. Debéis seguir, solos, si es necesario, hasta la muerte. Tenéis que alcanzar Vsvad y morir con ellos. En nombre de la patria, gracias. No perdáis el ánimo. Confío en vosotros.”

Al ocupar Sad- neie Pole, a10 Km. de Vsvad, la Cía. de Esquiado- res sufre otras 28 bajas, quedando sólo 76 esquiado- res en condicio- nes de combatir. El teniente Otero de Arce conduce una avanzadilla de reconoci- miento de 36 españoles y 40 letones, encontrando fuerte resistencia en Shiloy Tschernez, posiciones que desaloja a la bayoneta. En Pinikovo se retira a posición defensiva ante el ataque de 6 seis carros T-26, que son frenados por la maltrecha unidad de esquiadores, que vuelve a Ushino aprovechando la noche.

El día 19 de enero se ordena a Ordás establecer una posición avanzada en Maloye Utschno, a donde envía a 23 españoles y 19 letones, que son atacados por carros T-26 y fuego de artillería, pero el alférez López de Santiago resiste el empuje soviético.

Otero de Arce avanza con 7 esquiadores españoles y 80 alemanes, apoyados por un carro P-IV hacia Shiloy Tschernez, donde se reúne con López de Santiago y cuatro esquiadores españoles y un letón, únicos supervivientes de la avanzadilla.

El día 21, Otero de Arce, al mando de 15 españoles y un letón, emprende la marcha hacia Vsvad, encontrándose con restos de la guarnición alemana que habían roto el cerco. Se dispara una bengala, señal convenida para anunciar el contacto.

Ordás ha visto reducida su Cia de esquiadores a 34 combatientes, y entonces se le ordena contraatacar, junto a un escuadrón de de P-IV y soldados de la 81 letona, para recuperar Shiloy Tschernez. Sin esperar a los letones, los españoles alcanzan los objetivos asignados.

De los 206 esquiadores, sólo 12 volvieron enteros. Ordás recibió la medalla individual, y la Cia de Esquiadores , la medalla colectiva. Por su parte, el mando alemán otrogó 32 cruces de hierro a otros tantos esquiadores españoles.

El sino del soldado es obedecer y pelear por sus ideales. Las órdenes podrán estar al servicio de un fin execrable, y los ideales equivocados. Pero al fin, el soldado carga con todo, y con mayor o menor fortuna, es su sangre la que paga el tributo al horror y a la gloria.

Al final de nuestra Guerra Civil, algunos combatientes decidieron seguir su pelea en Europa. De forma parecida a la que miles de españoles se unieron a las fuerzas de la Resistencia (el primer soldado en entrar en el París liberado, fue un tanquista español) para luchar contra el fascismo, otros muchos se alistaron a la División Azul para proseguir su lucha contra el comunismo.

En las heladas llanuras de Rusia, miles de soldados sufrieron y murieron, arrastrados por los delirios genocidas de dos criminales. Esto es un reconocimiento a todos esos soldados, sin distinción de bando. No creáis ver aquí otra cosa. Sólo un homenaje a los que lucharon y murieron por ser fieles a su juramento-

Francisco Pino.

5 comentarios en “Esquiadores Españoles en la IIGM. La Hazaña de Ilmen.

  1. Ya conocía la hazaña. Es seguramente la ultima gran proeza epica protagonizada por soldados españoles.

    Un saludo,

  2. Ya esta por aqui el Brasas. Solo tengo dos cosas que decir.
    ¡¡Viva España!! y ¡¡Vivan los esquiadores!!
    (Sean del Bando que sean)
    Un saludo

  3. Ya conocía la hazaña y siempre me impresiono como un “PUÑADO DE ESPAÑOLES” liberarón a un BATALLÓN del entonces “MEJOR EJERCITO DEL MUNDO”. Está claro que la preparación y la fuerza moral es lo más importante, y eso es lo que nos intentaban inculcar en Viella, INCLUSO EN LAS PUTADAS DE LAS LLAGAS. “ERA LA PRIMERA LECCIÓN QUE TENÍAMOS QUE APRENDER”, ´lo duro vendría despues y ya teníamos la base para enfrentarnos a ello. Porqué o subiamos, o nos tenían que subir. Conclusión, NOS TENÍAN QUE PREPARAR PARA SUBIR.
    Por cierto, todavía no lo he dicho: “GRACIAS MIS LLAGAS”.
    Me ha costado PERO AL FIN LO DIJE.

    Un abrazo legionario a todos.

  4. Mira que las pasamos canutas, y cuántas veces estuvimos tan cerca de lo que creíamos era nuestro límite. Sin embargo, una de las más valiosas enseñanzas que aprendé en Viella, es que el límite siempre está mucho más allá.

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